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Desde 1979, una historia de trabajo, familia y cuero.

La historia de Daglio comienza en 1979 con Guillermo “Kiko” Daglio, un joven emprendedor que decidió transformar el oficio que había aprendido desde pequeño en una empresa con identidad propia.

El vínculo de la familia Daglio con el cuero venía de mucho antes. Sus raíces se remontan a Andrés Daglio, bisabuelo de Kiko, quien llegó desde Piamonte, Italia, a fines del siglo XIX. Desde entonces, distintas generaciones de la familia estuvieron ligadas al trabajo del cuero y a los oficios.

Tras el fallecimiento de su padre, Kiko continuó trabajando en el taller familiar ubicado detrás de la casa de Gral. Paz 842, en Tandil. Allí comenzó fabricando fundas de gamulán para automóviles, un producto muy buscado en aquella época.

Con el paso de los años, la industria automotriz cambió. Los autos comenzaron a salir de fábrica con mejores tapizados y ese mercado fue desapareciendo. Lejos de detenerse, decidió reinventarse.

Nace Daglio

Kiko comenzó a fabricar camperas de cuero. Al principio trabajó junto a distintos sastres para desarrollar sus modelos, pero ninguno lograba la calidad que él buscaba. Cansado de depender de otros, tomó una decisión que marcaría para siempre la identidad de la empresa. Aprendió a desarrollar sus propios moldes.

Tenía una gran capacidad para el dibujo y un talento natural para el diseño. Cada modelo nacía primero en papel y luego cobraba vida en cuero.

La primera campera que salió de su taller fue de color rojo y fue comprada por un conocido de Tandil.

Así comenzó la historia de Daglio.

Desde el primer día, la elección de los mejores cueros argentinos fue una prioridad. Esa búsqueda por la calidad continúa siendo uno de los pilares de la empresa.

 

Uno de los primeros folletos de la marca, cuando Guillermo “Kiko” Daglio comenzaba a fabricar y vender sus propias prendas de cuero en Tandil.

El primer taller

El crecimiento fue llegando de manera gradual.

En el mismo taller familiar comenzaron a incorporarse nuevas máquinas y personas que compartían una misma filosofía de trabajo: hacer productos de calidad, sin apuros y cuidando cada detalle.

Allí nacieron miles de camperas, chalecos y prendas que todavía hoy siguen acompañando a quienes las compraron hace décadas.

 

Detrás de la casa familiar de Gral. Paz 842 funcionó el primer taller de Daglio. Allí se diseñaron los primeros moldes y comenzó a tomar forma una marca que con los años sería reconocida en todo el país.

 

Cada prenda era el resultado del trabajo de muchas manos. Corte, armado, costura y terminaciones se realizaban artesanalmente, manteniendo un mismo compromiso con la calidad.

 

Con el crecimiento de la empresa llegaron nuevas máquinas, más producción y un equipo cada vez más grande, sin perder nunca el cuidado por los detalles.

 

Llevar Daglio a todo el país

Con el paso de los años, Daglio dejó de ser un pequeño taller para convertirse en una empresa reconocida por la calidad de sus prendas.

Participó en Expotan, en los desfiles organizados por la Cámara Empresaria de Tandil, y sus camperas fueron presentadas por la reconocida Agencia Garmas, referente de la moda local en aquellos años.

La marca también estuvo presente con un stand en la Exposición Rural de Palermo, acercando sus productos a miles de visitantes.

Al mismo tiempo, una red de viajantes recorría distintas provincias visitando casas de cuero y comercios mayoristas, llevando las colecciones Daglio a numerosos puntos del país y construyendo relaciones comerciales que perduraron durante muchos años.

Durante algunos veranos, Daglio abrió un local de temporada en Pinamar, acercando la marca a quienes elegían la costa atlántica para vacacionar.

 

Fundador de Daglio. Diseñador autodidacta y creador de los primeros moldes de la marca. Su capacidad para interpretar el cuero y transformarlo en prendas de calidad fue el motor que dio origen a una empresa que hoy continúa su legado.

 

Expotan, desfiles, la Rural de Palermo y una red de viajantes fueron parte del crecimiento de Daglio y de su llegada a comercios de distintas provincias argentinas.

 

Durante algunos veranos, Daglio abrió un local en Pinamar, llevando la marca a uno de los destinos turísticos más importantes del país.

 

El corazón de Daglio

Mientras la marca crecía, Gral. Paz 842 continuó siendo el hogar de Daglio.

Allí generaciones de clientes encontraron camperas, calzado y artículos de cuero seleccionados con el mismo compromiso que caracterizó a la empresa desde sus comienzos.

Antes de su fallecimiento, Kiko impulsó también la apertura de Daglio Original, un local ubicado en el centro de Tandil, pensado como una nueva etapa para la marca y como una herramienta para su familia. Ese proyecto funcionó durante un tiempo y luego cerró sus puertas.

Sin embargo, el corazón de Daglio siempre permaneció en Gral. Paz 842.

 

Desde hace más de cuatro décadas, esta dirección es sinónimo de Daglio. El mismo lugar donde comenzó la historia continúa recibiendo a sus clientes.

 

Con los años, el local incorporó nuevas líneas de productos, manteniendo siempre la esencia de ofrecer artículos de cuero hechos para durar.

 

Continuar un legado

Tras el fallecimiento de Guillermo “Kiko” Daglio en 2015, su hijo Guillermo Daglio decidió adquirir el fondo de comercio del histórico local de Gral. Paz 842 para dar continuidad al proyecto que su padre había construido durante más de tres décadas.

Hoy la empresa trabaja junto a talleres especializados que comparten la misma filosofía: crear productos auténticos, funcionales y duraderos.

En este camino también continúa Lucy, quien forma parte de Daglio desde los comienzos junto a Kiko y sigue siendo una pieza fundamental de la empresa. Su experiencia y compromiso representan el espíritu familiar que siempre caracterizó a la marca.

 

Más de cuatro décadas después, Daglio continúa en el mismo lugar donde comenzó su historia, manteniendo vivos los valores que la hicieron crecer.

 

 

Una identidad que evolucionó con el tiempo

A lo largo de más de cuarenta años, Daglio fue renovando su imagen. Los logos, las etiquetas y la comunicación cambiaron acompañando cada etapa de la empresa. Sin embargo, detrás de cada identidad siempre permaneció la misma idea: crear productos honestos, funcionales y hechos para durar.

Cada uno de estos logos representa una etapa distinta de nuestra historia. Todos forman parte del mismo legado construido desde 1979.

 

Hecho para durar

Más de cuatro décadas después, seguimos trabajando desde el mismo lugar donde comenzó esta historia.

Creemos en el cuero genuino, en el diseño atemporal y en el valor del trabajo bien hecho.

Cada campera, bolso o accesorio que lleva nuestro nombre refleja el mismo compromiso que inspiró a Guillermo “Kiko” Daglio desde el primer día: crear productos que acompañen a las personas durante muchos años.

Porque las modas cambian.

Los valores permanecen.

Más de cuatro decadas después, seguimos trabajando desde el mismo lugar donde comenzó esta historia , convencidos de que la calidad nunca pasa de moda.

Daglio - Desde 1979 · Hecho para durar.